Uno de los new media literacies que he desarrollado es la inteligencia colectiva, complementada con la apropiación, entendidas como la capacidad de aprender colaborativamente con otros usuarios y reutilizar contenidos existentes para crear nuevas producciones culturales. Estos conceptos, propuestos por Henry Jenkins, describen cómo el conocimiento se construye en comunidad dentro de los entornos digitales.
He desarrollado estas habilidades a través del aprendizaje y la práctica del crochet, utilizando plataformas como YouTube, Pinterest y WhatsApp, donde consulto tutoriales, patrones, diagramas y consejos compartidos por otras tejedoras y creadores. En estos espacios digitales no solo consumo contenido, sino que participo activamente guardando referencias, adaptando diseños y compartiendo mis propios resultados.
La comunidad con la que interactúo está conformada por personas interesadas en el tejido, y las manualidades, quienes intercambian saberes, resuelven dudas colectivamente y publican procesos paso a paso. Muchas veces, cuando surge una dificultad con un patrón, la solución proviene de comentarios, foros o videos explicativos hechos por otras personas, lo que demuestra cómo el aprendizaje es colaborativo y distribuido.
Como productos culturales, he creado amigurumis, accesorios y prendas de vestir tejidas, reinterpretando patrones existentes y adaptándolos a mi estilo personal. Además, he compartido fotos de mis tejidos contribuyendo al circuito de circulación de conocimiento. De esta manera, el crochet deja de ser solo una práctica artesanal individual y se convierte en una experiencia de participación digital y creación colectiva, donde cada aporte suma al aprendizaje de otros.