Un discurso es una exposición oral o escrita, estructurada para transmitir un mensaje, informar, persuadir o entretener a una audiencia. Se caracteriza por el uso de la retórica, la coherencia y la argumentación, presentándose comúnmente en ámbitos políticos, académicos o ceremoniales. Sus partes fundamentales incluyen una introducción, un desarrollo de ideas y una conclusión, con el fin de generar impacto o una reacción específica en el público.

Según el pensamiento de McLuhan, el discurso hablado se considera un medio frío porque no entrega el significado completamente “cerrado”, sino que exige que quien escucha participe activamente para interpretarlo. El sentido depende del tono, el contexto, los gestos, la relación entre los interlocutores y el bagaje cultural compartido, de modo que el receptor debe completar lo que no está explícitamente dado. Esa necesidad de involucramiento más que la cantidad de información técnica transmitida es lo que define a un medio frío: no solo comunica, sino que obliga a construir el significado junto con quien habla.