He desarrollado la literacidad de performance a través de la creación de contenido en TikTok, una plataforma donde la expresión personal, el estilo narrativo y la construcción de identidad digital son fundamentales. Allí he aprendido a comunicar ideas, emociones y experiencias usando recursos propios del medio: tendencias sonoras, actuación ligera frente a cámara, edición rápida y códigos visuales que permiten crear cercanía con audiencias diversas.
Mi participación en TikTok tomó forma dentro de una comunidad interesada en contenido foodie, específicamente en la exploración de sabores, recetas sencillas y reseñas gastronómicas. En mi canal, Matus Bites, he experimentado con diferentes “personajes” y estilos expresivos dependiendo del tipo de video que quiero transmitir: clips más espontáneos probando comida callejera, narración directa cuando explico ingredientes o procesos, e incluso videos más dinámicos siguiendo tendencias virales de la cultura gastronómica en TikTok. Esta puesta en escena constante me permitió comprender cómo opera la cultura participativa en esta plataforma, donde cada usuario adopta un rol o estilo reconocible dentro del flujo continuo de tendencias culinarias y audiovisuales.
Una parte fundamental de mi proceso creativo ha sido la inspiración que encuentro en Antonio Ehrlich, un creador cuyo estilo narrativo, dinámico, directo, cercano y basado en experiencias reales de gastronomía, ha influido en mi propio performance digital. Consumo constantemente sus videos, no solo como entretenimiento sino como referencia para construir mi propia voz dentro de la comunidad foodie. De él aprendí la importancia del ritmo, la espontaneidad y la puesta en escena al momento de grabar y editar, además de la capacidad de generar un vínculo emocional a través de la comida.
La interacción con mi comunidad en TikTok, comentarios, sugerencias de lugares para visitar, recomendaciones de recetas y respuestas a mis videos, ha sido clave en el desarrollo de esta literacidad. Esta retroalimentación colectiva ha refinado mi manera de presentarme frente a la cámara, mis decisiones estéticas y la forma en que cuento historias alrededor de la comida. A través de este ejercicio continuo de interpretación y auto-representación digital, he desarrollado un estilo propio que combina humor, curiosidad gastronómica y un tono cercano que me permite conectar con otras personas que disfrutan del universo foodie.
El producto cultural que mejor representa este alfabetismo es uno de mis videos donde pruebo un plato popular del lugar y reacciono de manera espontánea, combinando narración directa, uso de un audio viral y actuación ligera frente a la cámara. En este clip muestro cómo utilizo el performance para comunicar sensaciones, texturas y sabores, y cómo mi identidad digital como creadora gastronómica se construye en diálogo con los códigos y expectativas de la comunidad foodie en TikTok. Esta pieza sintetiza mi proceso creativo y la forma en que la plataforma me ha permitido explorar, experimentar y expresarme a través de la comida.