Un algoritmo con el que interactúo casi todos los días es el de recomendaciones de Spotify. Desde mi experiencia como usuaria, funciona analizando lo que escucho con más frecuencia: las canciones que repito, los artistas que busco, los géneros que más consumo, las playlists que guardo y hasta los momentos del día en los que escucho cierta música. Con toda esa información, la plataforma me recomienda canciones, álbumes y listas personalizadas como “Descubrimiento semanal”, “Mix diarios” o sugerencias parecidas a lo que ya escucho.
Considero que el objetivo de este algoritmo es predecir qué tipo de música me puede gustar para mantenerme escuchando dentro de la plataforma el mayor tiempo posible. No solo intenta mostrarme canciones similares a mis gustos actuales, sino también anticiparse a lo que podría interesarme después. Siento que sí influye mucho en mis actividades cotidianas, porque muchas veces dejo de buscar música por mi cuenta y termino escuchando lo que Spotify me recomienda. Al final, eso afecta mis hábitos de entretenimiento, la forma en que descubro artistas nuevos e incluso mis gustos musicales, ya que el algoritmo termina guiando gran parte de lo que escucho diariamente.